16 de marzo de 2014

Un recorrido por Tilcara

Tilcara
 Pese a llegar tardísimo a Tilcara, dormimos relativamente poco (ansiedad o cansancio) para comenzar a nuestras vacaciones en la  "Puna Fea". Nos levantamos antes de la 8 am,  salimos a comprar pan, el cual lo conseguimos en las puertas del mercado (ya que las panaderías abren mucho más tarde), donde un par de señoras vendían tortillas por unos 7 ARS ( en ese momento 0,60 USD, febrero de 2014). Volvimos, tomamos cafe y unos mates, totalmente relajados y disfrutando el paisaje que se veía desde la mini cabaña donde nos quedamos.

Después de desayunar, salimos a dar una vuelta por las calles de Tilcara. Quien escribe nunca había estado allí (sólo una parada de 2 minutos en un viaje desde La Quiaca a Buenos Aires en el 2003) pero sus acompañantes (mi esposa y mi suegra) habían estado varios años atrás, así que hacían de guías para este bloguero.  Mis acompañantes lo notaron bastante cambiado, en relación al Tilcara que conocieron en el 2006. Mucho más comercio, tiendas con productos gourmet, dirigidos para un tipo de consumidor de altos ingresos, todo muy diferente a la idea o lugar común que en general existe en Buenos Aires sobre Tilcara: lugar de vacaciones para jóvenes mochileros, generalmente chicos de facultades de letras, psicología  o ciencias sociales o con sensibilidad para el arte y fascinación por el mundo andino, por ende, tendientes a ser gasoleros (ahorrativa en extremo) dado que no son por lo general, de grandes ingresos.

Esquina en el centro de Tilcara
No digo que con esto no existan gasoleros en Tilcara, sólo que ahora conviven con un nuevo target de visitantes, con gran capacidad de consumo, además de una fuerte presencia de franceses, tanto como turistas como inversores, lo que le da a Tilcara un aire cosmopolita. Pero no se crea que esto le quita encanto. Todo lo contrario, Tilcara es de esos lugares que da gusto visitar (más allá que comer y dormir en la Quebrada de Humahuaca sea de lo más barato que exista en la Argentina hoy en día)  por el paisaje, la simpatía de su gente, la tranquilidad que aún mueve la dinámica de la sociedad tilcareña pese al turismo masivo que recibe en el verano (sobretodo en enero), semana santa y vacaciones de invierno. Pero lo más importante y es lo que le da a Tilcara su encanto, es el hecho de estar rodeado de cerros, una cosa que viviendo en Buenos Aires se hace necesaria para alguien como quien escribe, que se despertaba en Villa Alemana viendo como salía el sol desde el Cerro La Campana.

El centro de Tilcara lo recorres en poco tiempo, incluso si no estás apurado. En poco más de 5 o 6 manzanas se encuentran el Mercado, la Plaza, los restoranes, el único cajero automático (Banco Macro) de la localidad y todo tipo de tiendas. Tal vez, lo más notable del centro sea el Mercado de Tilcara (Bolivar 375, abierto todos los días), el cual es un mercado tradicional andino, el cual en si mismo es un atractivo. Si eres amigo de los olores y los sabores, sin duda, este es un lugar ideal para conocer la cosmovisión culinaria de la región, además de conocer uno de los espacios sociales más interesantes que existen en la Quebrada de Humahuaca.

Después de dar una vuelta por el Mercado, buscamos donde comer. Nada nos convenció de manera decisiva....hasta que salió la sugerencia ¿Y si vamos a almorzar a Humahuaca?.....de eso hablaremos en el siguiente posteo.

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