3 de septiembre de 2013

Ruta del DF a Managua: Capítulo 9, destino final Managua

Managua: monumento a los trabajadores
Tras dos noches en León, parto a mi destino final: Managua. Salgo de la terminal de autobuses que se encuentra en un mercado agrícola y a diferencia de mi viaje hacia León, salgo de la ciudad en un viejo autobús escolar estadounidense, pero a diferencia de Guatemala, acá viajan dos personas por asiento, lo cual puede parecer normal en cualquier otro lugar del  mundo, pero por estos pagos se agradece poder sentarse cómodamente. Pese a que salgo en la mañana, el sol hace notar rápido su presencia, pero por suerte tengo la ventana al lado y puedo al menos tomar algo de aire y mirar el paisaje, tapizado varias veces por publicidad oficial, la cual me llamaba la atención de que no era el histórico rojo y negro sandinista, sino que era un rosita fuerte, la cual sin duda, era influencia de la esposa del presidente nicaragüense, Rosario Murillo, la "Compañera Rosario", prácticamente la mujer fuerte del pais. En la radio del bus, se sucedían tanto canciones románticas en castellano como mensajes de educación sexual patrocinados por la  ya inefable "Compañera Rosario", lo que me dejó claro de quien manda en el país. Luego de ver un buen rato el Lago de Managua y el paisaje rural, la carretera entra en los suburbios, en la llamada Ciudad Sandino, se comienza a entrar en la capital de Nicaragua. Managua es una ciudad extraña para quien la visita por primera vez.


Managua: Antiguo palacio nacional
Es evidente que nunca pudo recuperarse del terremoto de los años 70 ni de la larga guerra que asoló al país. Es una ciudad de casas bajas, pocos edificios, como una gran favela, villa o población, con largas distancias, poco amistosa para caminar, pero a la vez, tiene un extraño atractivo, de estar en un lugar cargado de Historia, la cual, para bien o para mal, marcó a muchas generaciones. Yo soy de esa generación que sabía donde queda Nicaragua, quienes eran los Somoza y la Revolución Sandinista ( y no sólo por el disco de The Clash, Sandinista!) y bueno, quería conocer la ciudad donde existe la sombra de Sandino levantada sobre un cerro. Y bueno, tal vez, para quien busque un lugar más turístico, este no sea tu destino, pero si eres un viajero inquieto que quiere conocer América Latina, sin duda, Managua es un lugar que debe de estar sin dudar en tu ruta. Llegué al Mercado Israel Lewites, más conocido como el Mercado Bóer, un gran mercado donde se compre y se vende de todo, junto con las ruinas de una tanqueta (1er recordatorio del pasado de la ciudad). Sabía donde quería quedarme, en el barrio William Díaz, en la zona de la Terminal de Tica Bus y a unas cuadras de la Embajada de Alemania, un lugar donde abundan los alojamientos para extranjeros. Encontré una casa que se encuentra en una esquina, la cual ofrecían cuartos con baño, aire acondicionado y cable por 10 dólares, así que me dije, acá me quedo un par de días. Había terminado mi viaje, ahora estar unos días en Managua y después pensar la vuelta para México. Pero esa es otra historia.

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