18 de septiembre de 2013

Lima: una ciudad de contrastes y recuerdos

Lima: Policía leyendo el diario
Uno de los secretos mejores guardados de Sudamérica como de América Latina es la capital de Perú, Lima. Durante mucho tiempo, fue sólo el lugar de paso para ir a Cuzco, Máncora o Macchu Picchu, pero en los últimos años se ha convertido en un destino turístico por sí solo que merece ser conocido. Lo primero que puede llamar la atención de quien viaja (quien escribe, habrá ido a Lima unas 5 a 7 veces, algunas de paso y otras como destino final) son sus fuertes contrastes, ya que recorriendo sus calles, se puede pasar sin problemas de las huacas (tumbas) que recuerdan el pasado precolombino a la modernidad rampante; como también de la miseria y marginación de los pueblos jóvenes a los grandes edificios corporativos que derrochan riqueza en el Perú actual y como pasamos sin problemas del caos de los mercados de venta de ropa de la calle Gamarra al refinamiento de las tiendas de Larcomar o Monterrico, todos estos universos de vida en muy pocos kilómetros cuadrados, lo que determina que Lima sea una ciudad de contrastes múltiples, la que la hace interesante a quien tiene un interés más allá de lo armado para el turismo. Caminar por su centro histórico, sobre todo por el Jirón de la Unión, es por momentos andar por una máquina del tiempo, donde se pueden observar los balcones virreinales y sus iglesias levantadas en el coloniaje, junto con los numerosos casinos y puestos de comida rápida, los cuales son crueles recordatorios de la modernidad pasada por agua que vivimos en América Latina. Los conventillos de Lima, que guardan innumerables secretos al igual que los pueblos jóvenes que nacen a los márgenes de la modernidad limeña, nos recuerdan de manera frecuente que esta ciudad es una de las más pobladas de Sudamérica (pasó de 500,000 habitantes en 1940 a los 8 millones en la actualidad). Lima, puede retrotraer por momentos a algunos párrafos de "Conversaciones en la Catedral" de Vargas Llosa, pero para quien escribe, hay flashazos que me recuerdan al Santiago que visitaba en mi infancia, con permanentes raccontos entre la zona donde se encontraba la  vieja terminal de buses norte y el Jirón Quilca, a la zona de la Estación Central con la avenida Alfonso Ugarte esquina Bolivia o Venezuela o el viejo cuartel Central de Investigaciones con una comisaría de la Policia Nacional peruana que se encuentra por ahí…..o incluso, el Jirón de la Unión, me recuerda al Paseo Puente (la continuación del Paseo Ahumada) encontrando en mis recorridos por Lima, una enorme cantidad de raccontos con el Santiago de mi infancia provinciana.

Tal vez, más que la comida, la vida nocturna de Miraflores o un vaso de pisco en el Queirolo de Quilca, quien escribe en este blog, le tiene cariño a Lima porque me recuerda mis visitas de la infancia a Santiago en los viejos pulmann bus, en el fondo, Lima me retrotrae a una añoranza a una vida más sencilla, más tranquila y hasta más inocente, ya que no hay que olvidar que también el viajar es también encontrarse a si mismo.

1 comentario:

  1. "... Caminar por su centro histórico, sobre todo por el Jirón de la Unión, es por momentos andar por una máquina del tiempo..." Genial! Lima tal cual. Se ve que la conoces bastante bien. Me gustó mucho el relato

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