24 de abril de 2017

Caminando por Nápoles: Quartiere Spagnoli, centro de la ciudad y Via San Gregorio Armeno


Quartieri Spagnolo, Nápoles
Tras estar un rato disfrutando de la vista de la bahía en el Castello dell'Ovo, decidimos seguir nuestro recorrido por Nápoles e ir caminando hacia el centro de la ciudad. Nos devolvimos por la misma costanera desde donde vinimos, donde además del paisaje urbano y de la bahía, uno puede ver además algunas conductas clásicas de los italianos que uno ve en el cine o en las series, es decir, los clásicos estereotipos del macho italiano  en acción, con la clásica escena donde los hombres, independiente de su condición o clase social, que están sentados o tomando un café se dan vuelta a ver como pasa una mujer sin ningún tipo de disimulo.


Tras caminar por la costanera volvimos a pasar por la venerable Piazza del Plebiscito pero no nos quedamos allí, puesto que decidimos seguir por una calle llena de movimiento, luego nos daríamos cuenta que era la calle Toledo, la que es literalmente el centro comercial de la ciudad.

A diferencia del Corso Umberto I  y de los alrededores de la Piazza Garibaldi donde reina lo informal y la venta callejera, la calle Toledo es el sitio en Nápoles  donde se encuentra el llamado comercio formal con negocios tradicionales como también con la presencia de las tiendas de moda como  las fastfashion como H&M y similares, las que se pueden encontrar en cualquier ciudad italiana o europea junto con los bancos y las oficinas del gobierno.

Cartel avisando de un fallecimiento, Nápoles, 2017


Pero a lo largo de la calle Toledo, también existe un mundo paralelo que convive con ese Nápoles oficial u oficioso, es el Quartiere Spagnoli (Barrio Español), un viejo barrio popular que es la antesala de ese Nápoles subterráneo donde conviven el estilo de vida tradicional (baldes que bajan a la calle en soga y la ropa colgada sobre la calle) unido a la pasión futbolera por el FC  Napoli y el Diego (y el odio a Higuain), los códigos sociales de la Camorra y la comida que va desde la pizza frita hasta la más enpingorotada Trattoria junto con los carteles que avisan a la comunidad del fallecimiento de algún habitante del barrio. Todo esto lo puedes encontrar caminando por el barrio español de Nápoles, un lugar que en otro viaje a esta ciudad merecería quedarse 1 o 2 días.

Pero nosotros seguimos camino, así que volvimos a la calle Toledo para dirigirnos a la parte del casco de la ciudad que habíamos mencionado en el primer posteo sobre Nápoles. Pero antes hicimos una parada para comer pizza frita, lo cual sin duda, es lo que le da el toque culinario de bajo costo a cualquier recorrido callejero por Nápoles.

Vía San Gregorio Armero

Tras reponer fuerzas a punta de pizza frita, seguimos hacia la legendaria calle de los pesebres, la Vía San Gregorio Armeno, la cual no sólo se pueden ver los ya clásicos nacimientos y similares (algunos de tamaño bastante poco práctico), también se pueden ver reproducciones de diversos tipos y oficios, un espacio ideal para quienes gustan de la Navidad o de cosas que te hacen recordar de una u otra manera la infancia. Con respecto al precio, se pueden conseguir algunos por muy pocos euros.

Pero es imposible irse del centro de Nápoles sin poder mencionar al matemático loco (o calculadora humana), Giuseppe Polone, cual loco del pueblo medieval instalado con un improvisado salón de clases en plena calle donde demuestra su manejo de la matemática a los ya no tan asombrados locales, pero  eso sí, si este loco del pueblo no estuviera pasaría a ser un personaje legendario.


Tips de viaje

¿Amigo de las compras? En Nápoles hay varias tiendas de fastfashion como H&M por la calle Toledo. También se encuentra Decathlon, este ubicado en la vía Arenaccia -continuación del corso Novara-, a  unas 7 cuadras de la Napoli Centrale en dirección al aeropuerto Capodichino.

Para comer, no hay problema, hay trattorias y pizzerias por todos lados. Si tiene tiempo almuerce en alguna del Quartiere Spagnoli, ya que comerá en un entorno típicamente napolitano.

17 de abril de 2017

Caminando por Nápoles: buscando el mar

Buscando el mar en Nápoles (2017)

Tras descansar del día anterior, decidimos caminar lo más que se pudiera por Nápoles. Habíamos descartado ir en esta ocasión a Pompeya, dado que nos habíamos enterado de asaltos dentro de los vagones del tren Circunvesubiano (algo no tan infrecuente dado que se lee constantemente de robos en foros tan variados como TripAdvisor o los sitios de Facebook), algo que luego escuchamos en el desayuno en el Hotel. Todo lo anterior nos hizo decidir quedarnos en la ciudad y aprovechar el día, ya que realmente era un lindo día para recorrer Nápoles, ya que el día siguiente viajábamos hacia Palermo.   Partimos el recorrido cruzando ese microcaos que son los alrededores de la Piazza Garibaldi, ese espacio donde se resumen las miserias y las esperanzas de muchos inmigrantes que arriesgaron sus vidas al cruzar el Mediterráneo y ahora salvan su día a día vendiendo y tranzando para sobrevivir el día a día.

Castel Nuovo

Dejamos la Piazza Garibaldi y seguimos tranquilamente por el Corso Umberto Primo hasta llegar hasta a la altura de la estación del Metro Universitá para doblar por la vía Agostino Depetris con el fin de ir a dar una vuelta por el Mediterráneo.  En ese recorrido matinal, puedes darte cuenta de algunas cosas sobre Nápoles: una de ella es que esta es una sociedad amante del vestir además de ser un negocio bastante lucrativo. Existen tantas tiendas y puestos callejeros de ropa por todos los puntos, vendiendo tanto originales como copias (algunas burdas otras verdaderas obras maestras)  de las marcas de moda, pero todo esto que puede ser pintoresco, es uno de los tantos negocios donde está metida de una u otra manera la mafia local. Es inevitable pensar en la Camorra Napolitana cuando observas lo del  comercio ambulante, pero bueno, es algo que si no lo tienes en mente no puedes tratar de entender a la sociedad local. Queramos o no, la Camorra parte del paisaje napolitano tanto como lo es el Vesubio, el FC Napoli o San Genaro.

Piazza del Plebiscito, Nápoles
Pero volviendo al recorrido, seguimos por la vía Depetris donde llegamos a uno de los imperdibles de Nápoles, el Castel Nuovo, donde hicimos un par de fotos y seguimos hacia la Piazza del Plebiscito, el corazón institucional de la ciudad.  En esta plaza se encuentran en sus alrededores el Palazzo Reale, la Basílica San Francesco de Paola y la Preffetura de Napoles, la representación material del poder político y religioso que por siglos (en el siglo XVIII los reyes que gobernaban Nápoles eran los mismos Borbones de España y de sus dominios en América y Asia) controló esta sociedad al menos de una manera institucional.  Tras mirar a los alrededores de la Plaza (a la cual volveríamos unas horas más tarde), seguimos en dirección al mar, puesto que nos dirigimos por una especie de costanera o rambla, la Vía Nazario Sauro, donde se puede tener una linda vista de la Bahía de Nápoles como del Vesubio y de lo que lo rodea.

Vista desde el Castel dell' Ovo, Nápoles
Caminando por esta especie de rambla, llegamos a otro castillo a orillas del mar, el Castel dell' Ovo (Castillo del Huevo) un viejo castillo que además de ser un atractivo para el visitante  (entrada liberada) también funcionan una serie de oficinas públicas, en este caso del Ministerio de Cultura italiano, lo cual le da  al Castell dell 'Ovo una identidad propia, bastante alejada del fetiche turístico pero inmersa dentro de la dinámica burocrática, tal vez de ahí que tenga un aspecto algo descuidado pero que no impide que desde acá se tengan excelentes vistas de la bahía. Desde este castillo se puede tener una excelente panorámica tanto de la ciudad como del entorno marítimo que rodea a Nápoles, un paisaje realmente imprescindible si el día es luminoso y soleado, tal como nos tocó en ese momento. Quedaba bastante por recorrer en la ciudad, pero lo demás ya es otra historia.

Tips:

Más allá de que exista transporte público en Nápoles, esta es una ciudad para caminarla. Por ello es recomendable llevar calzado cómodo ya que puedes pasar buena parte del día recorriendo la ciudad.

Si vas al Castel dell' Ovo, la entrada es gratuita y adentro también hay baños sin costo.

Napoles tiene eso que atrapa, esa mezcla de sordidez pero de paisajes únicos e inigualables donde a cada rato te tropiezas con Historia, no como en Roma, pero de manera importante. Pero no por ello ser precavido: sacar la cámara (sobretodo si es una reflex en zonas turísticas), andar con efectivo a mano y no hacer ostentación de joyas ni similares.

10 de abril de 2017

Hacia el sur de Italia: Nápoles y la primera impresión

Nápoles: alrededores de la Napoli Centrale
Tras dos noches en Roma, había llegado el momento de seguir el viaje. Pero a diferencia de otras ocasiones, no seguiríamos camino hacia el norte de Italia sino que en esta ocasión nuestro recorrido seguía con dirección hacia el sur de Italia. Nuestra primera escala en este recorrido iba a ser Nápoles (Napoli en italiano y Napule en napolitano), para luego viajar a Sicilia, haciendo paradas en Palermo y Catania para luego volver a Roma.

Al igual que en la mayoría de nuestros viajes anteriores por Italia este iba a ser en tren, pero por lo menos hasta Nápoles iba a ser en uno de los llamados FrecciaRossa (flecha roja), los trenes italianos de alta velocidad (el cual costó 18 euros por persona, comprándolo con anticipación). Tomando en cuenta que en un anterior viaje quisimos ir a Nápoles en un tren Regional y no pudimos literalmente subir dado que iba lleno como lata de sardinas, queríamos evitar dicha experiencia por ello decidimos viajar en un Freccia Rossa. Había quedado las ganas de viajar hacia el sur y esta vez íbamos a hacerlo, más allá de la mala fama que tiene Nápoles.  Nos despertamos temprano, tomamos desayuno en el hotel, caminamos hacia la estación Termini, encontramos el andén (plataforma de salida) y nos subimos al tren, el cual salió a la hora. El viaje no duró más de 1 hora y algo, siendo un viaje sin paradas y por momentos a 270 km por hora. Llegamos a la estación Napoli Centrale (Nápoles Central) y apenas salimos de ella, se siente que estas en una ciudad bastante diferente a Roma y a cualquier otra que hayamos estado en Italia.  El entorno callejero que rodea a la estación es literalmente otro, pero eso sí, nada que un latinoamericano no haya visto antes en su vida: pasajeros de trenes y autobuses corriendo raudos a sus destinos, vendedores callejeros por todos lados, tipos con aspecto de andar en malos pasos en cada dos por tres y muchos inmigrantes matando el día esperando que su suerte cambie. Caminamos algo más de una cuadra hasta llegar al alojamiento reservado (Gran Hotel Europa), dejamos las cosas y luego salimos a dar una primera vuelta por la ciudad.

Nápoles: Corso Umberto I
Claro, para quien viene desde Berlin, París o Londres, la primera impresión que puede dar Napoles puede ser algo traumática: un caos en todo sentido y una fuerte sensación de que a la primera alguien te saca la mochila o la cartera sin mayor trámite o que te vas a topar en la siguiente esquina con alguno tipo sacado de "Gomorra" de Roberto Saviano, pero como decía anteriormente, si uno ha viajado por América Latina, Nápoles puede ser algo más manejable (salvo el idioma napolitano que convive sin problemas con el italiano estándar), pero eso sí, Nápoles no es una ciudad fácil, eso es cierto ya que te da dos opciones: te encanta o la odias.

Aunque nosotros el primer día allí estábamos como más que nada observando y atentos a como se desarrollaba el escenario. Llegamos después de mediodía, en el apogeo de toda la efervescencia que rodea a los alrededores de la estación Napoli Centrale, seguimos por el Corso Umberto I, mirando y observando sin sacar muchas fotos, pero viendo la hora (cerca de las 15:30 horas)  ya había hambre así que fuimos a buscar una pizzería. Obviamente no íbamos a hacer fila para comer en la pizzería donde comió el personaje de Julia Roberts en la cursi "Comer, Rezar y Amar" sino que queríamos algo bueno, bonito y barato, para seguir aprovechando el día. Por ello caminamos viendo que encontrábamos hasta llegar hasta la vía del Duomo donde encontramos una panadería que vendía porciones enorme de pizza a 1 euro, las cuales calmaron el hambre viajera, para luego seguir dando vueltas por las calles.

Nápoles y su otra pasión: el FC Napoli
Fue en ese momento cuando dejamos de tener esa excesiva prudencia que nos daba la primera impresión al llegar y comenzábamos a disfrutar la ciudad. Nos metimos por una calle y nos encontramos con una ciudad diferente: animada, vibrante, apasionada con el fútbol  y específicamente con el Napoli con la ya conocida idolatría al Diego y el odio jurado al Pipita Higuaín, en otras palabras, el ying y el yang de la pasión futbolera en menos de 20 metros. Caminamos por la Vía San Biagio dei Librai, donde nos encontramos con otro Nápoles: el de las tradiciones, el futbolero, el de los tipos tomando café y mirando a las chicas cual galán italiano de cabotaje, como también el armado para el turista (aunque hay mucho menos que en Roma, los hay, europeos, estadounidenses y uno que otro argentino o chileno) como es la vía San Gregorio Armeno donde venden los nacimientos  todo el año además de toda clase de souvenirs para llevar. Pero sin duda, Nápoles es una ciudad que si te atrapa, te agarra en serio. Tras dar una vuelta larga hasta la Piazza del Gesú Nuovo (Jesús Nuevo) decidimos que era momento de volver hacia el hotel ya que estaba oscureciendo y el día se había hecho algo pesado, pero sin duda, mañana había que caminar bastante para conocer lo que quedaba de Nápoles, pero eso ya es otra historia.


Bonus Track:

 ¿¿Quieres hacerte una idea de como es una calle de Nápoles??? La puedes ver en este vídeo:





Tips y recomendaciones de viaje:


La manera más rápida de llegar a Nápoles desde Roma es en tren. El viaje demora una 1 hora y algo si se viaja en  los llamados FrecciaRosa (tren de alta velocidad) o en los Italo (cuestan lo mismo) y 2 horas y media si se viaja en los trenes Intercity, y hasta tres horas de viaje si quieres aventurarte en un tren regional.  Los precios van desde los 30 a 11 euros dependiendo la fecha y el servicio, aunque a veces puedes encontrar algunos FrecciaRosa a muy buen precio si compras en la web de Trenitalia con alguna anticipación (es fácil de comprar desde Argentina o Chile a diferencia de la española Renfe).

Nápoles es más que nada  una ciudad caminable, que merece ser conocida a pie para poder captar mejor su esencia,  aunque también existe una gran gama de transporte público: autobuses y metro si se anda apurado y con poco tiempo.

Cuidado con los alrededores de la estación Napoli Centrale, andan bastantes amigos de lo ajeno, sobretodo en la estación contigua donde pasa el tren que va a Pompeya, la Circunvesubiana. También han habido asaltos dentro de esos trenes, No lleves más de lo necesario ni hagas ostentación de dinero ni joyas de manera imprudente.

Gesú Nuovo (Jesús nuevo)

Comer es barato en la ciudad, las porciones decentes de pizza se pueden comer desde 1 euro, las pizzas fritas (una especialidad napolitana) pueden costar algo más. Imperdible el babá, un postre local. Si tu alojamiento tiene cocina, la hiciste, los supermercados en Napoles son mucho más baratos que en Roma.

Si tienes que seguir viaje después de tu estadía, lo mejor es quedarse cerca de la estación de trenes, ya que así ahorras en tiempo y desplazamiento cuando llegues o salgas de la ciudad.

Existen varios hoteles, la mayoría de 3 estrellas, los cuales si se reservan con cierta anticipación, pueden costar entre 30 a 40 euros, la habitación doble por noche (con desayuno incluido).

La mayoría de los hostels en Napoles se encuentran en el casco antiguo de la ciudad, el cual se puede llegar  sin mayores problemas a través del transporte público (metro o autobuses)