miércoles, 16 de enero de 2013

Bolivia: Desde Villazón a La Paz (segunda parte)


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 Ya, por fin comenzaba a viajar en bus por Bolivia. Tras una larga espera, ya me encontraba en camino hacia La Paz. Salímos aproximadamente de Villazón como a las 16 horas. Pensé de manera inocente "que bueno que los bolivianos ya pavimentaron la ruta", pero no, la ilusión duró algunas horas, ya que después de Tupiza comenzaba el camino de tierra, el cual ocupa buena parte del trayecto hasta Potosí y desde ahí hasta La Paz, es carretera pavimentada.


Cigarrillos Bolivianos, Challapata, Bolivia
El bus, de la flota Illimani, iba atestado de gente. Mayoritariamente bolivianos (que venían de Argentina a visitar parientes o de compras en Villazón) y uno que otro mochilero argentino. El comienzo del viaje, fue animado, ya que en un viaje como estos es inevitable hablar entre los pasajeros, lo cual hacía más llevadero el viaje. Tras algunas horas de recorrido, como a las 20 horas, llegábamos a la primera parada del bus, Tupiza.

Acá, el bus paró por lo menos una media hora para comer. Ojo, no espere restoranes sofisticados en la terminal de buses de Tupiza, sino una serie de puestos al aire libre dentro de la Terminal de buses, donde se puede comer sopas, arroz con pollo y otros platillos. Tras comer, el bus siguió en su ruta, en paisajes prácticamente desolados, por una ruta vacía, pero esto no hacía que el bus fuera más rápido, ya que el camino . Paraba ocasionalmente para que los pasajeros pudieran orinar a un lado de la ruta, bajando hombres y mujeres en tropel a hacer sus necesidades.

Pan y Queso, Challapata, Bolivia
Pero en un momento, antes de llegar a Potosí, el bus queda varado por un desperfecto. Al menos estuvimos dos o tres horas, las cuales ni sentí, ya que aproveché de dormir. Como a las 4 am, arreglaron el motor y seguimos viaje. Desperté en la mañana, como a las 8 am, en la localidad de Challapata, ya en el departamento de Oruro.

Acá bajamos a tomar algo parecido a un desayuno, un pan y un queso de cabra de aspecto dudoso, pero bueno, era lo que había. Tras estar una hora para tomar café y comer algo, seguimos viaje hasta Oruro, a cuya terminal no llegaba en años. Acá bajó la mitad del pasaje y subió otro tanto, quedando al menos 3 o 4 horas de viaje. A esta altura del viaje, con horas de atraso en un bus atestado de gente, con asiento incómodo y sin baño, pero bueno, me consolaba diciéndome a mi mismo "ya falta poco". Por suerte, la sensación de que falta poco llegó al ver los paisajes de Patacamaya (cruce de caminos para la frontera con Chile y La Paz), ya al ver los Payachatas (volcanes Parinacota y Pomerape), ya sabía que estaba cerca de La Paz.

Parajes cercanos a Patacamaya, departamento de La Paz, Bolivia





Un par de horas más tarde, llegaba a la mayor ciudad boliviana, el gran  suburbio de El Alto, lo cual significaba que estábamos a media hora de nuestra parada fin al, terminando este largo  viaje de casi  unas 22 horas, pero comenzando una estadía en una de las ciudades más visitadas para los mochileros, La Paz, la que merece un posteo aparte.

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