lunes, 15 de septiembre de 2014

Viña del Mar: imágenes, recuerdos y plan de recorrido


Viña del Mar: camino entre Puente Casino y Caleta Abarca
Viña del Mar es una de las ciudades chilenas más visitadas tanto por el turismo local como extranjero (básicamente mendocinos y sanjuaninos). Quien escribe  tiene que reconocer que nunca me gustaron mucho las playas de Viña (y eso que soy originario de la zona) dado que es prácticamente imposible andar sin tropezarte con alguien en el verano, pero también tengo que asumir que la mejor época de andar en la Viña del turismo de masas en el invierno (idealmente sin feriados largos), dado que se puede caminar en la playa sin mayores problemas y disfrutar del frío viento que da en la cara cuando se camina, algo que hacía a veces cuando dejaba de ir a clases a la Facultad para ponerme a leer en cualquier lado y uno de esos lugares eran las playas de Viña. Aunque en la época en que se tomaron estas fotos (agosto del 2014) nos tocó un calor que bordeó los 30 grados, sin dudas, consecuencia inevitable del cambio climático, un clima ideal para andar cerca del mar. Pero eso sí, este bloguero plantea que es un paseo que se recomienda hacer de día más en invierno que en  el verano o fiestas de fin de año, a menos que le gusten las hordas de turistas ansiosos por el sol, Para confirmar lo anterior, es cosa de ver  como me tocó observar en el verano de 2013 como bajaban literalmente corriendo los pasajeros de los buses provenientes de Santiago en el Rodoviario de Viña del Mar (terminal de buses/micros), en circunstancias de que el rodoviario está a unas 15 cuadras de la playa más cercana, con la toalla colgando y prácticamente corriendo hacia el mar. Es por ello que siempre con Viña del Mar he tenido una relación ambivalente, la recuerdo con cariño al ser el lugar donde conocí a muy buena gente y donde pasé mis mejores borracheras de estudiante, pero también detestaba que generalmente en el  verano no tenía ni un duro y sólo tener como premio de consuelo tener que ir a una playa llena cual carro del metro del DF o Santiago a las 8 de la mañana. Esto sin duda, me hizo convertirme en viajero part time como lo soy ahora, poder ver algo más allá que una playa saturada de gente, pero igual vuelvo cada cierto tiempo, recordando con afecto los días ya pasado de la inocencia juvenil.

Por ello, si alguna vez le toca andar unos días por Viña del Mar, y quieres recorrer su costanera o ir a alguna playa cercana, lo recomendable es caminar por la siguiente ruta de norte a sur, la cual si la camina sin mayor apuro,  podrá demorar entre dos a tres horas (ojo: también se puede hacer en bicicleta), haciendo sus pausas si quiere en alguna de las playas por donde pasa:



Viña del Mar:playa los Marineros y el Muelle Vergara al fondo
El recorrido comienza en el Muelle Vergara, el que marca el límite entre playa Acapulco y Los Marineros, de acá se baja a la playa para seguir caminando por la  Playa Acapulco, la que  no tiene un largo mayor de 1, 5 kilómetros, la cual se camina hasta el final para comenzar a caminar por la costanera de la Avenida Perú, una corta avenida que está entre el mar y los edificios, de no más de 5 cuadras, con una vista inédita del mar y del cercano Valparaíso, hasta llegar a la Plaza Colombia, lugar que nos indica que estamos a pasos del Casino de Viña del Mar y de una zona de bares y restoranes que despiertan generalmente de noche y en el fin de semana.

Seguimos cruzando la desembocadura del estero Marga Marga por el Puente Casino, doblando por la derecha por Avenida Marina, por donde pasaremos por el hotel con forma de barco, El Cap Ducal, para luego pasar por el Castillo Wulff (hoy museo) estando al frente el Club Árabe, pasando al lado de un mirador y de una pequeña playa, donde se disfrutará la vista del mar hasta llegar al Hotel Sheraton Miramar,que nos indica que estamos a pasos tanto de la playa más popular de este sector de Viña del Mar, como también que estamos en el final de nuestro recorrido.

Playa Caleta Abarca




jueves, 11 de septiembre de 2014

¿Es seguro viajar a Chile?

¿Es seguro viajar a Chile?
¿Es seguro viajar a Chile? Como consecuencia de una serie de atentados con bombas en Santiago y otras ciudades, los cuales alcanzaron su cenit (hasta ahora) con el bombazo en la estación del Metro Escuela Militar el pasado 8 de septiembre, se ha generado un pánico generalizado de viajar al metro o ir a supermercados en varias ciudades de Chile. Evidentemente esta serie de sucesos se han hecho eco varias embajadas occidentales como la de los Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá o Bélgica, quienes han lanzado recomendaciones a sus ciudadanos en las páginas de los ministerios o embajadas respectivas.

Esto lleva preguntarse a este blog ¿Es seguro viajar a Chile? Desde hace algún tiempo a esta parte, si descontamos los terremotos y tsunamis que asolan en tiempo en tiempo el país, el viajar a Chile prácticamente era ir a uno de los lugares de Sudamérica más seguros en términos de seguridad ciudadana, con el único peligro real de sufrir robos sin mayor violencia o arrebatos de cámaras o carteras en las grandes ciudades. Pero sin duda, este escenario ha cambiado radicalmente a partir de la seguidilla de atentados que han afectado a personas (antes había bombazos de grupos anarquistas, pero siempre eran contra bancos, Mc Donald's o iglesias sin involucrar gente) y que por consiguiente ha generado una sensación de paranoia en ciudades como Santiago o Viña del Mar.

Realmente, quien escribe, no cree que los atentados pasen más allá de Santiago o Viña del Mar, por ello, es improbable que ocurra algo de esas características en San Pedro de Atacama, Isla de Pascua, centros de Ski o a lo largo de la Patagonia. Pero si anda por Santiago o Viña del Mar, tampoco se debe andar con miedo, dado que han sido sucesos localizados en áreas determinadas. Pero para evitar problemas le recomendaremos lo siguiente:

Si ve paquetes extraños o bolsos olvidados en el Metro, llame al 133 (Carabineros) o avise directamente en la boletería (taquilla) o a los guardias de la estación donde lo vea.

Si llegase a ocurrir algo, sobretodo en el Metro o en un centro comercial, siga las indicaciones de los encargados de seguridad

Si Carabineros o la PDI (Investigaciones) realizan un control, colabore con ellos


Como puede verse, esta es una situación compleja e inédita, pero no debiera alterar los planes de viajar por Chile.

¿Estás en Santiago o cualquier otro lugar de Chile?  ¡¡¡¡¡Cuenta tu experiencia en el blog!!!!!



lunes, 8 de septiembre de 2014

Valparaíso: del Muelle Prat a Bellavista en un domingo

Valparaíso: Plaza Sotomayor
Tras dar nuestro paseo por la bahía, salimos del Muelle Prat caminando entre los vendedores ambulantes colocados en la vereda, los cuales venden cualquier cosa imaginable, imágenes de los Beatles, veleros, ceniceros, imanes de Valparaíso, eso sí, todo sobrevalorado (sin duda pensado para los turistas del primer mundo) para nuestros bolsillos. Cruzamos Avenida Errazuriz pasando por el Monumento a Prat (ese que da la espalda al mar) en Plaza Sotomayor pasando por el ex Correo (hoy Comisión Nacional de la Cultura y de las Artes) y tomando la calle Prat, caminando hacia dirección Plaza Anibal Pinto. No son más de 4 o 5 cuadras, pero caminando en una desierta tarde de domingo, como que iba dándome cuenta de algunas cosas que están a la vista de la ciudad patrimonio de la humanidad que es mi querido Valpo, la cual a pesar de lo anterior, sigue como siempre: elegantemente decadente.


Valparaíso: mirando hacia Calle Serrano
Pese que han pasado varios años desde que se obtuvo dicha denominación por la UNESCO, realmente se ha hecho muy poco en términos de conservación patrimonial en la ciudad y de ciudado del entorno. Ver a cada rato los cerros de cables colgando de los postes (muchos sin usar) tanto por calle Prat como su continuación que es calle Esmeralda, cuales decadentes adornos que recuerdan a locales y visitantes a cada rato que pese al pomposo nombramiento,  las autoridades de  Valparaíso (locales y regionales) no han querido o podido realizar una fuerte inversión en el cuidado del mobiliario urbano, sin contar que las noches del fines de semana, tanto el barrio Puerto como el barrio Bellavista se convierten en una gran letrina para cientos de borrachines que hacen de todo, convirtiéndola en cualquier cosa menos en un espacio patrimonial.

Cuando caminábamos por las calles antes mencionadas, tenía sentimientos encontrados: las calles de esta parte de la ciudad seguían como mi época de estudiante univesitario pero también algo decepcionado por que pensaba "p´ta, patrimonio de la humanidad y sigue igual que siempre, ¿que mierda han hecho con el dinero de la UNESCO". Por suerte, he conocido otras ciudades que son patrimonio de la humanidad tanto en América Latina y Europa, y sin dudar, Valparaíso sigue siendo la más descuidada de todas y donde los únicos que han ganado son los privados que hacen y deshacen convirtiendo a Valpo en sólo un producto, quitándole su encanto. Desaparecieron locales emblemáticos como por ejemplo el Café Riquet (una cooperativa de meseros) y ahora es una farmacia de cadena, como cientos y cientos que hay en las ciudades chilenas, donde los alquileres se dispararon horrorosamente haciéndola una ciudad cara para los cánones chilenos y donde los sectores populares de la ciudad mantienen una inmoral postergación que tuvo su mayor ejemplo en el voraz incendio de abril pasado. Lamentable pero es así, no todo brilla en Valparaíso

Valparaíso: alrededores de Plaza Anibal Pinto

Pese a no ser porteño. ya que exactamente soy de Villa Alemana, localidad conurbana del Gran Valparaíso) me une emocionalmente al puerto "que amarra como el hambre" (tal como la canción del Gitano Rodríguez). Y duele verlo así, hecho mierda y que sólo algunos ganen con lo del Patrimonio de la Humanidad y que el gobierno (nacional, regional y municipal) sólo le interesen las pingües ganancias del turismo sin reinvertir: tarde o temprano, si no hacen nada por mejorar el rostro de la ciudad, la UNESCO quitará el título dichoso y todos se echarán la culpa. Por eso, cada vez que vuelvo a Chile, muchas veces con el dolor del alma, prefiero quedarme con la imagen de mis recuerdos (ojo no soy tan viejo, ja!) que ver el presente sin alma de hoy.